EL GRAN GOLPE

Rififí a la coreana

Título Original: DODOOKDEUL/ THE THIEVES Dirección:  Choi Dong-hoon  Guion: Choi Dong-hoon y Lee Gi-cheol Intérpretes:Kim Yun-seok, Gianna Jun y Simon Yam Nacionalidad:  Corea del Sur. 2012 Duración: 135 minutos ESTRENO: Junio 2013


Entre el arrebato disparatado de Kim Ki-duk, la precisión de la crueldad de Park Chan- wook, la brillantez postgodardniana de Bong Joon-ho y el intimismo neo-nouvelle vague de Hong Sang-soo, en el núcleo central de la encrucijada del cine coreano, se alza una vía menos artística pero más rentable y eficaz; la del cine de acción y evasión puro con el que Corea del Sur completa una de las más admirables páginas del cine actual. Mientras sus hermanos del Norte permanecen en una zona cero de la que sólo percibimos amenazas nucleares y desfiles patrióticos, Corea del Sur ha superado cuarenta años de regímenes militares para, desde hace ya dos décadas, protagonizar una referencia obligada del cine del siglo XXI.
Choi Dong-hoon, un revienta taquillas, (The Big Swindle, Tazza: The High Rollers y Jeon Woo Chi) nos llega sin pasar por la ruta escogida por los compatriotas citados: los festivales internacionales. El gran golpe se estrena aquí y ahora por dos razones. Primera y determinante por su gran éxito de público en su país de procedencia. Segunda, porque el cine coreano se ha convertido en garantía de cine pasional, excesivo, hiperbólico en todas sus manifestaciones y formas.
La división en la que vocacionalmente compite El gran golpe no es otra que el cine de aventuras y persecuciones, el cine de acción y emoción; el de las misiones imposibles, furia y rapidez. Y como acontece con los profesionales coreanos en otros géneros y con otros paradigmas, Dong-hoon se mueve con un desparpajo que intimida. Básicamente aquí nadie se preocupa por generar arquetipos. Sus personajes carecen de hondura y complejidad. Dong-hoon retrata un robo de dimensiones ciclópeas, una tarea llena de dificultades y rivalidades internas entre los miembros de una banda imposible. Y sin duda, en su naturaleza, persecuciones, peleas, saltos y cabriolas, El gran golpe da un recital inolvidable. No ofrece pliegues ni ningún pensamiento digno de ser recordado o tenido en cuenta. Cuesta incluso trabajo enumerar y discernir quién es quién y qué hacen en esta historia. Pero hay humor y un puñado de explosiones que los especialistas y los amantes de la coreografía de acción saben que rozan la perfección. 

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