BRIGADA DE ÉLITE

Los intocables de Hollywood

Título Original: GANGSTER SQUAD Dirección: Ruben Fleische Guión: Will Beall, basado en el libro “Gangster squad”, de Paul Lieberman Intérpretes:  Josh Brolin, Ryan Gosling, Sean Penn, Nick Nolte, Emma Stone, Anthony Mackie Nacionalidad: EE.UU. 2013  Duración:  113 minutos ESTRENO: Febrero 2013

Sin Tarantino y sin los Coen este filme no hubiera existido. Quizás también habría que sumar el peso de Robert Rodríguez, las aportaciones del Warren Beatty de Dick Tracy y, por supuesto, el manierismo solemne y gamberro de Brian de Palma. Es decir, este Brigada de élite sabe del exceso, del artificio, del cine de la posmodernidad, del cómic ochentero y de toda la noble tradición del cine negro del Hollywood clásico. Como el gángster que encarnaba Edward G. Robinson el el filme de John Huston Cayo largo (1948), el villano encarnado con cara de cera y gesto de pergamino de Sean Penn, lo tiene casi todo, pero quiere más. En el fondo, ambos personajes, el de Edward G. Robinson y el de Sean Penn son la metonimia de la ambición del capitalismo. Voraces sin otro objetivo que el de alimentar una voracidad que seguirá creciendo hasta el infinito.
A Ruben Fleischer, cineasta al que le ha ido bien subvirtiendo (sub)géneros como el de los muertos vivientes en Bienvenidos a Zombieland, no le interesa, al contrario que algunos de sus referentes citados, reivindicar el modelo de partida, sino obtener un resultado comercialmente convincente. Hacia allí se dirigen todos sus esfuerzos y eso significa básicamente que su trabajo esquiva sistemáticamente ahondar en cuestiones ajenas al divertimento por el divertimento. 
A diferencia del filme del citado Brian de Palma, donde incluso se llegaba a incluir guiños a Eisenstein, a esta brigada policial de métodos alegales y maneras brutales que combate el crimen con el crimen y la violencia con la violencia, le preocupa lo mismo que al Lincoln de Spielberg y a buena parte del cine que manufacturan las majors del segundo decenio del siglo XXI: justificar los medios si el fin lo merece. Y así lo hace aunque, a diferencia del filme del presidente que abolió la esclavitud, esta crónica sobre el comando policial que evitó que el crimen organizado en Los Angeles adquiriese el poder de Chicago o Nueva York, sabe resultar entretenida. Pero nada más.  

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