CUANDO TE ENCUENTRE

Enamoramiento teledirigido
Título Original: THE LUCKY ONE Dirección: Scott Hicks Guión: Will Fetters; basado en la novela de Nicholas Sparks Intérpretes: Zac Efron, Taylor Schilling, Blythe Danner, Riley Thomas Stewart  y Jay R. Ferguson Nacionalidad: EE.UU. 2012 Duración:  101 minutos ESTRENO: Junio 2012
Antes de que salgan los créditos iniciales, o sea antes de que realmente comience lo que el filme propone, Cuando te encuentre ha mostrado el horror de la guerra, la irrupción de la muerte, la desesperación de una búsqueda incierta y el vacío de un interrogante que se repite inmisericorde entre los supervivientes lúcidos de todos los conflictos sangrientos. Es una pregunta que formuló con precisión el escritor italiano de origen sefardí, Primo Levi. Recordemos: Levi sobrevivió en el campo de Monowice en el complejo de Auschwitz. Llegó junto  a 650 judíos italianos y él fue uno de los veinte “afortunados” que no murió en aquella masacre. ¿Por qué he sobrevivido? se preguntaba Levi, y eso mismo es lo que se pregunta el personaje de Zac Efron y con lo que se pone en marcha todo el mecanismo narrativo de este filme construido sobre los rieles de la novela de Nicholas Sparks, celebrado autor de El diario de Noa.
Ahora bien, el éxito del cine comercial y de la escritura best seller consiste en frivolizar lo esencial, en aplicar una fórmula populista que busque ese término templado para no disgustar a nadie. Eso obliga a lavar los textos (fílmicos o literarios) arrancándoles cualquier contenido incómodo, cualquier exigencia que reclame del espectador un esfuerzo.
Así que lo que Scott Hicks, director, hace con el texto de Sparks y el rostro de Efron se parece mucho a la bollería industrial, entra muy fácil pero su grasa dispara el colesterol (cerebral en este caso). Lo mejor de Cuando te encuentre reside en su factura técnica. La fotografía de las iniciales escenas bélicas en Irak y la presentación de un marino con los nervios destrozados copia y destiñe algunos modelos precedentes. Basta con acudir a la secuencia de la búsqueda inútil que realiza el protagonista con la foto de esa mujer en medio de un concierto,  para festejar la osadía de algunos directores para abrazarse al ridículo. Ridículo que se asoma en abundantes ocasiones en este filme pero que no impide que como producto cumpla con su objetivo: almacenar ingredientes suficientes para edificar un folletín romántico que no duda en agitar ecos del cine bélico con los requiebros del romance e incluso con las sombras del thriller y los desgarros del melodrama. ¡Cuánto desperdicio!

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