CONTAGIO

Cadena letal
Título Originao: CONTAGION Dirección y guión: Steven Soderbergh Guión: Scott Z. Burns Intérpretes: Matt Damon, Marion Cotillard, Laurence Fishburne, Jude Law, Gwyneth Paltrow, Kate Winslet, Chin Han, Elliott Gould y Josie Ho Nacionalidad: EE.UU. 2011 Duración: 106 minutos ESTRENO: Octubre 2011

Tras filmar Contagio, Steven Soderbergh anunció una retirada que, poco después, se (re)convirtió en un descanso temporal. Dure lo que dure su vigilia, no hay duda alguna sobre el talento de un cineasta singular en el que se mezcla un cine arriesgado, complejo e iconoclasta junto a propuestas descaradamente mainstream e incluso mestizajes inclasificables que dificultan sobremanera percibir eso que se llama universo y que en autores como David Lynch, Jim Jarmusch e incluso Steven Spielberg resulta fácil de acotar y reconocer. Con Soderbergh todo resulta más complejo, menos visible. Contagio se inscribiría en esa vía intermedia entre el cine espectáculo a lo Ocean´s Eleven y el ensayo extremo, a lo Bubble. Si algún filme se le acerca, y realmente nadie como Soderbergh para fabricar piezas extrañas de imposible etiquetación, sería a Traffic, en ese deseo de conformar un macrocosmos, una visión del mundo actual enhebrada a través de una amenaza de ecos bíblicos.
El argumento que mueve Contagio recrea la idea de la plaga, esa maldición divina que zarandea a los seres humanos sembrando la muerte. En este caso, a Soderbergh y a su guionista Scott Z. Burns les ha bastado con darle la vuelta al bluff de la temida gripe A. En algún modo lo que Contagio pone en juego no es sino la extensión de una enfermedad fulminante que se reproduce con facilidad y que mata deprisa, sin aliento. Una especie de SIDA sin preaviso ni tiempo para defenderse.
Con esa música de fondo, Soderbergh aprovecha el telón de la tragedia para seguir los pasos de un relato de protagonismos diluidos y paisajes fragmentados. Se diría que Soderbergh busca repensar nuevas vías para el viejo cine de catástrofes humanas. Aunque una mirada más avezada deducirá que Soderbergh está más cerca del hacer de Fincher en La red social que de El coloso en llamas. Cuestión de tiempo y de necesidad de adaptarse a los nuevos lenguajes en los que la atención exige intensidad, ritmo y sorpresa perpetua. En el filme hay todo eso. Como hay una inteligente desordenación cronológica. Lo que no encaja en un cineasta de querencias progresistas es esa asunción de castigo y culpa por una infidelidad conyugal.

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