LA BODA DE MI MEJOR AMIGA

Las damas también tienen resacaTítulo Original: BRIDESMAIDS Dirección: Paul Feig Guion: Kristen Wiig y Annie Mumolo Intérpretes: Rose Byrne, Kristen Wiig, Maya Rudolph, Wendi McLendon-Covey, Chris O’Dowd y Ellie Kemper Nacionalidad: EE.UU. 2011 Duración: 125 minutos. ESTRENO: Agosto 2011

Alumna notable de The Groundlings, un peculiar grupo teatral fundado en los años 70 que hace del humor y de la improvisación sus señas de identidad, Kristen Wiig convierte La boda de mi mejor amiga en su fiesta de graduación. No es que esta actriz y guionista, rostro habitual del Saturday Night Live, carezca de historia profesional. Al contrario. Pero ha sido ahora, con 37 años, cuando Wiig ha encontrado ese vehículo popular que le concede el pasaporte para la fama. Un visado que, esencialmente, ha sido despachado por la oficina de Jude Apatow, uno de los nuevos dueños de la comedia americana a la que con inteligencia y desvergüenza se aplica en un ejercicio especulativo sobre la risa y la crueldad.
Aunque el título castellano induce a pensar en la alta costura y amable comedia de la Julia Roberts de chicas bonitas y novios patosos, el maniquí sobre el que construye su vestuario Kristen Wiig, sabe y debe más de la Cameron Diaz de Very Bad Things o de los descabellados amigos de Resacón en Las Vegas. O sea, que este filme asume que su generación pertenece al tiempo post-Farrelly, a la época de la incorrección política, la escatología mainstream y la igualdad sexual fabricada a golpe de hipérbole genital. En esa nueva comedia yanqui proliferan los nombres masculinos pero faltan chicas. Un panorama desequilibrado en el que Kristen Wiig establece un salto cualitativo capaz de aportar un brillo de inteligente socarronería desde una cara femenina. Argumentalmente el pretexto es apenas nada. Explota el filón de la estupidez que la celebración de una boda parece imponer en nuestros tiempos. En este caso, a costa de repensar el papel de la dama de honor, la amiga íntima y por lo tanto preferida de la novia para la que, en esta ocasión, se postulan dos candidatas. Un pretexto menor y una rivalidad mayor para una película que destila humoradas ingeniosas y un talento notable por parte de la ya citada Kristen Wiig. Ella es la razón decisiva de esta historia absurda a la que le sobran algunas concesiones pero de la que se extraen algunas caricaturas de gracia bizarra. Ese es su mejor y decisivo mérito: demostrar que las chicas listas también pueden tener resaca.

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