EL EQUIPO A

Tras la hipérbole, la verdad oculta
Título Original: THE A-TEAM Dirección: Joe Carnahan Guión: Joe Carnahan, Brian Bloom y Skip Woods a partir del original de la serie de Stephen J. Cannell y Frank Lupo Intérpretes: Liam Neeson, Bradley Cooper, Sharlto Copley, Jessica Biel y Patrick Wilson Nacionalidad: EE.UU. 2010 Duración: 120 minutos ESTRENO: Agosto 2010
Antes de que cesen los créditos y aparezca el título, hemos asistido a una secuencia de tortura, dos intentos de ejecución, la neutralización de dos perros asesinos, una fuga, una pelea en un garaje que acaba en siniestro total, un (des)encuentro entre dos rangers, un tiro en un brazo a quien, sin embargo, se le considera un aliado, otra nueva escena de tortura, ahora en bata de baño, una batalla campal, una nueva huida en coche, una operación quirúrgica, una lluvia de proyectiles de todo tipo, un combate aéreo, unas increíbles acrobacias en helicóptero y un final explosivo. Todo eso ha durado apenas veinte minutos. De paso ha servido para desvelar el origen del Equipo A. Muchos hubieran necesitado toda la película para contarlo. Joe Carnahan lo resuelve en un suspiro. La pregunta que ante este tour de force surge es ¿qué más nos aguarda en los siguientes cien minutos? La respuesta es simple: más ruido, más acción, más delirio. También una buena dosis de nostalgia, la sublimación de la cultura ochentera con un Equipo A tuneado y una eficaz dirección que ha aprendido la lección del cine espectáculo del tiempo presente. Este speed anfetamínico aparentemente light, políticamente naif, ideológicamente ubicado en la zona cero, resulta menos simple e inocente de lo que parece.
Carnahan sabe que la mayoría de su público potencial pertenece al género masculino y se mueve entre dos generaciones. La que ahora se pelea con las obligaciones de la paternidad y la que está en el instituto. A ambas apela con la solvencia de un producto que atraviesa el relato con el salvoconducto de la hipérbole y la seguridad del que se siente en familia: juega en casa y para amigos. Sin embargo, cuando el humo se disipa y del ruido apenas sobrevive un eco, se impone el estremecimiento de lo que Equipo A desarrolla sin coartadas de autor. No hablamos de esa denuncia sobre el poder manipulador de la CIA y la responsabilidad de EE.UU. en las guerras del mundo, sino lo barato que todo eso resulta para “el país de las libertades”. Entre el espejismo y la pirueta, se encierra aquí una inapelable verdad acerca de la impunidad de un ejército que ni pide perdón por los muertos inocentes, ni paga jamás los platos que ha roto.

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