INFECTADOS

Huida imposible del fin del mundo Título Original: CARRIERS Dirección y guión: Àlex Pastor y David Pastor Intérpretes: Piper Perabo, Christopher Meloni, Chris Pine, Emily VanCamp, Lou Taylor Pucci, Kiernan Shipka, Josh Berry, Mark Moses y Dylan Kenin Nacionalidad: EE.UU. 2009 Duración: 90 minutos. ESTRENO: octubre 2009

Hay en este filme de apariencia modesta destellos de cine inolvidable. Sin embargo se corre el peligro de despacharlo con suficiencia debido a su adscripción a un formato genérico que se mueve en ese campo proscrito que va de la ciencia ficción al terror, de la road movie al cine apocalíptico. Su argumento se sirve de todos estos ropajes para hablar de algo serio, tan serio como lo es ensayar hasta dónde llega la solidaridad del ser humano. El problema reside en que los hermanos Pastor no acuden al formato habitual del cine español cuando se pone en plan ONG.. O sea, no se adentran en ese realismo de púlpito al que se suben algunos cineastas para hablar del maltrato de género, del acoso escolar o de protagonistas mermados por minusvalías como si éstas fueran una bendición. !Angelitos¡
Tal vez por eso, porque no predican bondades, este filme se presenta bajo la bandera de los EE.UU. Y acorde con eso, Infectados se beneficia de una solidez industrial a la que ellos añaden su capacidad de retorcer una situación para extraer algo más inquietante, algo más complejo. Para su primer largo, los hermanos Pastor parten de un guión sin disgresiones, de un relato sin recovecos. Se trata de un final de partida. La perderá el mundo que sufre una inexplicada epidemia que, a la velocidad de la luz, hace que miles, millones de personas se infecten y mueran sin remedio. En esa deriva crepuscular, cuatro personajes huyen en un automóvil por las rectas rutas secundarias de la América profunda en dirección al mar, hacia el lugar de veraneo donde los dos hermanos protagonistas vivieron felices su infancia. ¿Estará en el origen la salvación?
El guiño que los hermanos Pastor se hacen hacia ellos mismos se sirve en vajilla austera, pero con cuchillos muy afilados. Sobriedad narrativa para secuencias fascinantes como las de un hospital lleno de niños a los que el único médico vivo se dispone a “aliviar”, son cine en estado puro a años luz de las tontunas incursiones yanquis para adolescentes acníticos. Esa actitud valiente se completa con un extraordinario pulso capaz de sostener una distopía aleccionadora y moral que recuerda que el hombre no es sino un lobo para los demás y un loco insensato y egoísta para sí mismo.

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